Saturday, March 30, 2013

Me torturo pensando en los momentos en que te ignoré. Cuando me contabas tus hazañas con paciencia o cuando me mostrabas lo que te interesaba. Ahora comprendo que fui egoísta, sólo me fijé en mí y en lo que yo sentía por ti. Te sentía tan inalcanzable que cuando me mirabas no podía dejar de pensar en como me veías, en que te diría para mantenerte cerca; tanto me preocupe en tenerte que olvidé conocerte. Las horas contigo las aprovechaba para atraerte, hacerte sentir algo por mi, impresionarte; ni única intensión era tenerte. Olvidé entonces lo más importante, lo que tú querías. Mis nervios me cegaban y no me permitían ver que necesitabas a alguien que te escuchara de la forma en que tu me escuchabas a mi y se que te aburrí; me encuentro a mi misma imaginando lo que piensas acerca de lo que pasó, contando las veces en que no te permití ser y llené las conversaciones conmigo. Me niego a pensar que desististe en lo nuestro por mi culpa pero ¿quién más podría tenerla? cumplí mi mayor temor y fue nunca satisfacerte y no sé si algún día podrás saber cuanto en realidad me interesas. No sé cuando te volveré a ver, espero que cuando eso suceda me quieras hablar, que me respondas todas las dudas que tengo sobre ti y prometo no hablar de mi, solo ocuparé en pensar en ti.